Navidad, familia y otros cuentos
Termina al fin esta época de mentiras, falsedades y gastos. Volvemos a casa y cerramos nuestras puertas durante otros 365 días.
Ya está bien de poner caras felices y de intentar hacer en una semana todo lo que no se ha hecho en un año.
Ya me lo decía mi madre, que las cosas hechas con prisas no se hacían bien. Y es que en el delicado hilo que une unas vidas con otras, un año es mucho tiempo para dejar pasar.
Nuevamente veo a mi familia 'de sangre', a esa a la que no eliges, a la que te ha tocado vivir. Deseo, con cada uva, que la siguiente sea la última y pueda volver a la tranqulidad de mi hogar de puertas cerradas y vida aparentemente felíz.
La otra familia, la que no es 'de sangre', me espera en mi casa o en la suya, todos los otros días del año, todos esos días en los que no tengo nada que celebrar.